
Debemos pensar en acudir al Psicólogo cuando detectamos que uno o varios problemas bloquean nuestra vida inundándola de sensaciones desagradables, impidiéndonos gozar de sus aspectos positivos o placenteros.
Decidirse a hacer una consulta psicológica es una decisión muy personal. Unas veces el problema ya tiene “nombre y apellidos” porque la persona ha sido diagnosticada anteriormente por otro profesional de la salud. Es éste quien le envía para ser evaluado o bien para realizar una intervención concreta.
En otras ocasiones son los conflictos familiares, laborales, interpersonales, las frustraciones o algunas características de nuestra personalidad las que nos hacen sufrir.
En cualquiera de estos casos la asistencia es personalizada. La intervención se adecua atendiendo a la persona y sus circunstancias particulares.
El Psicólogo cuenta con herramientas metodológicas y con técnicas para realizar una evaluación, establecer un diagnostico y proponer un tratamiento para abordar los problemas de sus clientes y para ayudarles a entender los motivos de su malestar
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